
Reverendo Padre Carlos Teodoro Lauth
Nació en 1901 DARMSTADT, República Federal de Alemania el día 31 de mayo. Pertenecía a los sacerdotes de la orden de los Oblatos de María Inmaculada (O.M.I.).
El 5 de julio de 1925, en Hünfeld recibe su Ordenación Sacerdotal.
En el año 1926 es designado Profesor en el Colegio Misional de los Oblatos de María Inmaculada y en 1929 como profesor en el Seminario con el Nivel Secundario, San Carlos de Holanda.
El 24 de septiembre de 1941 firma contrato con Monseñor Nicolás de Carlos para tomar posesión de la Parroquia de Juan José Castelli, Provincia del Chaco. Al día siguiente, el 30 de septiembre coloca la piedra fundamental para la construcción de la Capilla de nuestra Localidad y en junio de 1958 fue nombrado Cura Ecónomo de la Parroquia de Nueva Pompeya, antigua misión Franciscana.
En el año 1967 FUNDA EL INSTITUTO PRIVADO PÍO XII, inaugurándose el 25 de junio, y el 19 de marzo de 1968 es autorizado oficialmente, donde en 1973 asume el cargo Representante Legal dejando de lado su puesto en la Parroquia.
En 1975 Celebra sus Bodas de Oro Sacerdotales, al año siguiente regresa a su país natal, Alemania. 10 años después (en 1985) el 5 de julio, ya en cama, aquejado por una corta pero aguda enfermedad, celebra sus Bodas de Diamante Sacerdotales, días después el 15 de julio de 1985 termina su existencia terrenal en Hünfeld, lugar donde recibiera su Ordenación Sacerdotal 60 años atrás.
Fue un hombre de una clara inteligencia y una vasta cultura universal. De cualquier tema que se trataba, hablaba como si fuera un experto en la materia. Actuó siempre con justicia y gran firmeza. Supo relacionarse y cosechar muy buenas amistades. Mantenía excelente relaciones con personas de otras religiones. Demostró sus dotes en oratoria en los sermones durante las misas, poniéndoles un tinte de fervor y fogosidad. Además de su idioma natal, es decir el alemán hablaba corrientemente francés, italiano y castellano. El hecho de conocer varios idiomas, hacia su rica cultura, ya que tenía el privilegio de leer libros escritos en estos idiomas. Fue un hombre de mucha fe y de fe en si mismo. Un verdadero apóstol de la Iglesia. Mantenía con las personas su trato cordial y amable. Sabía conquistar con su palabra, un producto de ello son las vocaciones sacerdotales que despertó en nuestro pueblo.
Era poseedor de un fino humor, amenizaba siempre las reuniones con sus cuentos de Fritz y Franz.
Su recuerdo perdurará entre la grey de la localidad Juan José Castelli, porque a la calle que pasa frente a la Parroquia se le impuso su nombre, en un acto de reconocimiento a la profunda labor pastoral cumplida por este distinguido sacerdote.
¡Qué Dios lo tenga en la Gloria Padre Carlos!

